Entendiendo que el FODA actúa como punto de inflexión entre las capacidades del presente y las exigencias del futuro para alcanzar nuestro objetivo estratégico, de dominar el desarrollo de neuromateriales y experiencias perceptivas ampliadas.
La lectura del presente revela la madurez y los riesgos para la transición al futuro.
Nuestra fortaleza radica en la capacidad histórica del diseño industrial para sintetizar disciplinas complejas y traducir neurociencia en interfaces útiles.
Sin embargo, enfrentamos la debilidad de la falta de formación formal en bioingeniería y la vulnerabilidad en la protección de datos perceptivos.
Cuando proyectamos a futuro encontramos como oportunidades:
- la aceleración en la aparición de neuromateriales,
- la creciente demanda de soluciones de salud personalizadas
- y el aumento de las inversiones en tecnologías aplicadas al cuerpo
Esto nos abriría una ventana de oportunidad para posicionarnos como actores clave en el diseño neurosensorial de salud y accesibilidad.
Por otro lado, el caso Second Sight nos advierte sobre la amenaza de la obsolescencia y la dependencia tecnológica, mientras que el riesgo bioético de crear una ‘élite sensorial’ o generar daños neurobiológicos no previstos exige que el diseñador asuma un rol activo en la gobernanza de estas tecnologías.
Bajo este enfoque pensamos un curso de acción posible.








